Más de un millón de vehículos eléctricos e híbridos enchufables circulan ya por América Latina y el Caribe. Un hito que refleja no solo la evolución de la movilidad, sino también una transformación progresiva de la demanda de energía. A medida que aumenta el número de vehículos electrificados, también crece la necesidad de nuevos puntos de recarga e infraestructuras capaces de alimentarlos. Es aquí donde movilidad y energía empiezan a converger: generar electricidad cerca de los lugares donde se consume puede adquirir una importancia cada vez mayor para acompañar el desarrollo del transporte electrificado.
La fotovoltaica puede integrarse de forma natural en esta evolución, desde las cubiertas residenciales y comerciales hasta las marquesinas y los espacios destinados a la recarga. Para Peimar, esto significa considerar el módulo no solo como parte de una instalación, sino como un elemento de un ecosistema energético más amplio, en el que la generación distribuida y los nuevos consumos eléctricos pueden crecer conjuntamente.