Aumentar la capacidad instalada es solo una parte de la transformación energética. En Colombia, la rápida expansión de la fotovoltaica está poniendo de relieve otra prioridad: disponer de infraestructuras eléctricas capaces de integrar eficazmente la nueva capacidad de generación.
El desarrollo de la red se convierte, por tanto, en un elemento esencial para el crecimiento del sector. Las nuevas instalaciones, unas conexiones adecuadas y la capacidad de transmisión deben avanzar de forma coordinada para que el potencial fotovoltaico pueda traducirse en energía realmente disponible para el sistema.
Para Peimar, esta evolución demuestra que cada nuevo proyecto forma parte de un ecosistema más amplio. Los módulos, el diseño de los proyectos y las infraestructuras eléctricas deben evolucionar de forma coordinada para acompañar a mercados fotovoltaicos que crecen rápidamente tanto en dimensión como en complejidad.